el Modelo de Responsabilidad Personal y Social (MRPS)

Capítulo 12. El Estilo Actitudinal y sus posibilidades de hibridación con el MPRS Autores: Ángel Pérez-Pueyo 1 , David Hortigüela-Alcalá 2 y José Luis Álvarez-Sánchez 3 1 Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Universidad de León. 2 Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad de Burgos. 3 IES Emperador Carlos, (Medina del Campo, Valladolid). 1. Introducción La hibridación de modelos pedagógicos no debería ser un capricho, ni siquiera un intento por ser original o “innovador”, sobre todo, cuando únicamente se pretende ser diferente en la utilización de modelos ya contrastados y con evidencia científica de su eficacia. En este sentido, cada vez son más numerosas las experiencias que parecen buscar la pirotecnia educativa (Pérez-Pueyo y Hortigüela Alcalá, 2020) centrada en el docente, que aquellas centradas en encontrar soluciones a problemas de enseñanza y aprendizaje del alumnado. La hibridación debería responder a una necesidad del docente por resolver un problema o una debilidad puntual de un modelo en una situación determinada. De hecho, solo debería producirse la hibridación ante la necesidad de mejorar o complementar una propuesta didáctica ya experimentada y contrastada con un modelo pedagógico que, por la contextualización y características de un determinado grupo-clase, se considere necesario utilizarla para aumentar las posibilidades de éxito. Estas consideraciones se extienden al resto de capítulos que forman parte del Bloque III de este libro. Respecto a las posibles hibridaciones del Modelo de Responsabilidad Personal y Social (MRPS), estas parecen evidentes si tenemos en cuenta que este modelo, por sus características, no permite el aprendizaje del contenido por sí mismo, sino que establece las condiciones sociales para que se puedan llevar a cabo. Por ello, lo ideal, en relación con esta situación, es combinar el MRPS con otro modelo que sea didácticamente contrastado y que garantice el desarrollo motriz del estudiante. En este sentido, no debemos olvidar las razones y condiciones por las que Hellison (1973) decidió desarrollar el MRPS. En esta ocasión, se ha optado por hibridar dos modelos con enfoques pedagógicos similares, el MRPS y el Estilo Actitudinal (EA), basados en el desarrollo de actitudes y que focalizan su intención en el desarrollo de las capacidades afectivo-motivacionales, de relaciones interpersonales y de inserción social, aunque desde enfoques diferentes, por lo que su unión es idónea. Además, y debido a un contexto complicado de comportamiento en el que al alumnado aún le queda mucho por aprender sobre el respeto al compañero (como se explicará posteriormente), se ha optado por esta hibridación utilizando el contenido de las acrobacias (Pérez-Pueyo et al., 2013). La intención se centra en mejorar en sus relaciones interpersonales conforme avanza el desarrollo de la situación de aprendizaje (SA), gracias al MRPS, junto al Estilo Actitudinal (EA), con amplia trayectoria y experiencia que requiere del éxito individual, adquirido en grupo, en base al respeto a los compañeros.

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