el Modelo de Responsabilidad Personal y Social (MRPS)
los estudiantes tienen la oportunidad de experimentar cómo tolerar, cooperar, cuidarse unos a otros e integrar las competencias esenciales de varias disciplinas (Chen y Yan, 2019). Es por ello por lo que en algunos documentos contextualizados el contexto educativo español tenga el nombre de proyectos interdisciplinares (Majó y Baquero, 2014). Este concepto empieza a aparecer de manera explícita en la literatura científica cuando se abordan problemas de naturaleza compleja como la situación climática actual (Ye y Xu, 2023). Algunos beneficios reportados de ABP incluyen el desarrollo de habilidades metacognitivas, como la autorregulación, la regulación y el monitoreo (Thomas, 2000), así como el apoyo al aprendizaje autodirigido (English y Kitsantas, 2013). También en la adquisición de conocimientos por parte de los estudiantes, el desarrollo de habilidades como la colaboración, el pensamiento crítico y la resolución de problemas (Holmes y Hwang, 2016; Ye y Xu, 2023). Turner y Mulholland (2017) afirmaron que el ABP puede conducir a mejorar el pensamiento creativo y desarrollar habilidades de comunicación. En dinámicas concretas se han obtenido mejoras en la retención de aprendizajes (Karaçalli y Korur, 2014) y en habilidades de trabajo en grupo (Kaldi et al., 2011). Son varios los trabajos que han profundizado en las condiciones, los principios o en componentes esenciales para determinar que realmente estamos haciendo un ABP (Helle et al., 2006; Ibor et al., 2019). Como resumen podríamos decir que los enfoques de ABP comparten un conjunto común de características de diseño, que incluyen que comienzan con una pregunta de conducción, los estudiantes exploran la pregunta clave y generan una necesidades de aprendizaje y propician su participación en prácticas cooperativas de investigación y situadas en el contexto, el aprendizaje de los estudiantes es orientado por el maestro y aborda los objetivos de aprendizaje curriculares que son evaluados, y los estudiantes crean un conjunto de productos o artefactos que muestran a la comunidad educativa. 3.2.2. El Modelo de Responsabilidad Personal y Social Cómo se ha destacado a lo largo de esta obra, el MRPS trata de que el alumnado desarrolle valores sociales y cívicos a través de la práctica de actividad física, cediendo responsabilidad y autonomía al alumnado (Hellison, 2011). Para ello, se proponen una serie de características y acciones o estrategias que pueden favorecer la consecución de ese objetivo. En esta propuesta, dichas características van a tener su incidencia. En primer lugar, se va a buscar que la responsabilidad sea un valor clave en el alumnado. En esta propuesta, además de trabajar la responsabilidad personal (a nivel de cada alumno/a que participe) y social (a través de trabajo grupal en el que deban aplicar habilidades sociales), también se va a trabajar la responsabilidad hacia el cuidado y respeto del entorno y la naturaleza. Por ejemplo, se propone una dinámica a aplicar en el área de Educación en Valores Cívicos y Éticos titulada “Qué podemos hacer nosotros por el medio ambiente”, tratando de desarrollar una conciencia en el alumnado hacia la sostenibilidad. En este sentido, durante algunas fases de la propuesta se integrará un trabajo interdisciplinar. Esto es clave porque la responsabilidad pasará de ser algo propio del docente de una asignatura, a ser algo identificativo a nivel de centro (Jiménez-Parra et al., 2024). En segundo lugar, con el desarrollo de las diferentes fases de la propuesta, se va a ir dando más autonomía al alumnado para poder poner en práctica los aprendizajes adquiridos y mostrar su responsabilidad individual y social. No obstante, para ello se va a integrar la dinámica propia del MRPS y propuesta por
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